Vidas paralelas Vidas paralelas

Está más que comprobado que los medios de comunicación influyen en la configuración de la sociedad, pero, a la vez, la sociedad también va marcando pautas para las nuevas formas de comunicación. El huevo o la gallina.Lo cierto es que Internet modifica el comportamiento social, y la sociedad potencia, con uso y abuso, las cualidades de Internet. Las redes sociales son un exponente de la nueva comunicación social.

Muchos pensadores actuales afirman que la informatización modifica el sistema nervioso de las organizaciones y de la sociedad entera. (2) Los cibermedios alteran los modelos comunicativos (1), y consecuentemente la vida social se configura de otra manera. Estar dentro de la red implica aceptar y adaptarse a nuevas condiciones de relacionamiento, a nuevos lenguajes, que implican competencias comunicacionales que es necesario adquirir. La llamada generación del libro debe hacer el esfuerzo y adaptarse; las nuevas generaciones ya adquieren, casi por ósmosis, las competencias comunicativas necesarias. Vale la pena tomarnos un minuto para reflexionar acerca del impacto de las redes sociales en las personas y en la sociedad.

Internet posibilita la existencia de la comunidad digital: el ciberespacio une a las personas a partir de la constante recreación de los vínculos sociales. (3) Así, entrar a la red es sinónimo de identificación con un grupo, de necesidad de pertenencia. Ante situaciones extremas, como un desastre natural, por ejemplo, surgen acciones solidarias de espontánea participación. Es interesante observar patrones sociales de comportamiento: por un lado, queremos ser parte de la masa, ser un integrante más de la comunidad digital; pero al mismo tiempo, sentimos la necesidad de tener y defender una individualidad. Parece que todos tenemos opción de decir lo que pensamos, de intervenir en decisiones colectivas. Esto es lo que Quentin Fiore llama el shock del reconocimiento. “Los grupos minoritarios ya no pueden ser contenidos-ignorados. Demasiadas personas saben demasiado las unas sobre las otras. Nuestro nuevo ambiente obliga al compromiso y a la participación. Cada uno de nosotros está ahora irrevocablemente envuelto en la vida de los demás, y es responsable de ellos”. (4) Surge una sensación de participación, de que “mi voz se escucha”, de poder decir algo importante, o refutar lo que otros dicen. Hay un yo egocéntrico que nos hace sentir que cada uno tiene la libertad de entrar y salir en el momento deseado, “leo lo que quiero y participo si quiero”.

Las redes sociales posibilitan la conexión con todo el mundo: da igual los kilómetros que nos separen en la vida real, en el ciberespacio no hay noción de distancias, todos estamos cerca de todos, al alcance de un clic. Muchas veces, las redes se transforman en herramientas de reencuentro: se vuelven a vincular personas que habían perdido contacto durante años.

Hay un universo paralelo que transcurre como una dimensión más de nuestra vida cotidiana: el ciberespacio. En él somos un nombre, una cara, una foto, una trayectoria de vida, una voz con derecho a decir lo que piensa. Todos queremos saber de la vida de todos, y nos prestamos a que los demás también conozcan nuestra vida personal. Participamos de la vida del otro. Manifestamos nuestro gusto o disgusto. Interactuamos. De esta manera, construimos una identidad en la red. Un perfil de nuestra personalidad. Las redes sociales son un instrumento de autopromoción: yo muestro quien soy, que hago, con quienes transcurro mi vida, qué tipo de relaciones busco, qué intenciones tengo hacia los demás, y elijo qué grado de participación quiero tener. Si quiero ser simplemente observador, o si además de observar, quiero interactuar. Lo curioso, es que este universo paralelo virtual, no tiene por qué coincidir con la vida real. O sí. Todo es como un juego, es como ser protagonistas de un reality show.

Dependiendo del cristal con que se miren las cosas, las redes pueden ser positivas en varios aspectos, pero también pueden traer juntamente cuestiones negativas que siempre hay que tener en cuenta.

Las redes sociales constituyen un riesgo para la privacidad. Si bien accedemos voluntariamente a exponer nuestra información personal en la red, siempre hay que ser concientes de que la información es poder. No sabemos con exactitud quién o quiénes pueden acceder a nuestros datos personales. Ante la inquietud, simplemente hay que tener criterio sobre lo que publicamos, y también sobre la información que obtenemos sobre otras personas. Una precaución que podemos tener, por ejemplo, es controlar a quienes aceptamos como contactos en la red, procurando siempre que sean personas que conozcamos personalmente, o de las que tengamos buena referencia. Otra cosa, por ejemplo, es no dar información muy específica de nuestra ubicación, ni publicar demasiados datos personales, para preservar nuestra intimidad.

Mucho tiempo en la red puede banalizar las relaciones personales. El ciberespacio puede producir la pérdida de sentido de la realidad. (2) Estando conectada, la persona se posiciona sola frente a la computadora. Paradójicamente, se da la sensación de estar en compañía por el hecho de estar en conexión por la red. Esto no debería sustituir la vida social normal, hay que saber tener un equilibrio. Saber distribuir nuestro tiempo para participar, no sólo del mundo virtual, sino de la realidad tangible, cotidiana. Intentar estar informado, por ejemplo, de los sucesos que influyen en nuestra comunidad. Tomar participación en actividades colectivas, solidarias, de expresión, artísticas. Tomar conciencia de que hay muchísima gente que no está conectada en la red, porque no tiene acceso. Estas personas sólo viven y existen en el mundo real y sólo tienen una identidad tangible, sin ningún perfil creado en la red, ni fotos, ni comentarios, ni participación comunidades digitales.  Demasiada vida virtual, puede provocar la desintegración de la comunidad. Si todos los individuos dejan de participar en el desarrollo real de sus comunidades, habrá consecuentemente una pérdida de valor del servicio público y la responsabilidad social. La comunidad digital nunca sustituye a la comunidad real.

No nos equivoquemos, aunque aparentemente todo el mundo puede estar conectado, existen innegables desigualdades en el acceso a Internet. En la práctica, la riqueza del ciberespacio está disponible sólo para los individuos con recursos financieros. (2) no todos tienen acceso, siempre hay una parte excluida de la sociedad, limitada por la falta de recursos que le impiden acceder a la tecnología. Además, para acceder a la red es necesario disponer de un mínimo de habilidades tanto técnicas como culturales, y esto también es motivo de desigualdad. (2)

Reflexionando, cabe preguntarse si la nueva configuración de comunicación, con soporte en la tecnología de Internet, es un cambio social positivo o negativo. Lo que sí está claro, es que es un cambio inevitable e inminente. Como todo, la clave está en tener criterio a la hora de introducirnos en el ciberespacio, e intentar siempre mantener el equilibrio entre lo real y lo virtual.
Por Luisina Latorre / Equipo Fúseres.
Dibujo por Patricio Latorre: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
 
Bibliografía:
(1) Mariano Cebrián Herrero: “Comunicación interactiva en los cibermedios”. Revista Comunicar N° 33 XVIII. España, octubre 2009.
(2) Joaquín Martín Cubas: “Democracia e Internet”. Centro Francisco Tomás y Valiente. UNED Alzira-Valencia. Colección Interciencias N°14. Artes Gráficas Soler SL. Valencia. España (2001)
(3) María G. navarro: “Los nuevos entornos educativos: desafíos cognitivos para una inteligencia cognitiva”. Revista Comunicar Nº 33, XVII. Madrid, España. Octubre 2009.
(4) Quentin Fiore: Marshal McLuhan: el medio es el masaje. Ediciones Paidós Ibérica. Barcelona, España (2009).
Lecturas: 321

Comentarios (2)

sólo mi opinión
No es tan simple abordar un tema que hoy en día atraviesa nuestra cultura, la cotidianidad, la construcción misma de la realidad. Pero siempre es necesario tomar una porción de lo que vemos y partiendo de ello ver que podemos encontrar, sin importar si es bueno o malo. Indagar, remover con la intención de provocar algo. ¿Qué será? lo sabremos luego.
Al momento de entender al ciberespacio como un nuevo mundo con el objeto de "erradicar" al mundo real y tangible (suponiendo que así fuera) entiendo a este como una "simple"(pero no ingenua) plataforma más donde poder desarrollarnos. Es decir, el ciberespacio cumple las mismas funciones que vivimos en el mundo concreto sólo que por el hecho de llevarse a cabo bajo otros protocolos y condiciones, el modo de accesión y de obtención de resultados también será diferente. Porque así debe serlo. Es natural y completamente coherente suponer que dos espacios diversos, generen resultados diversos más allá que partamos con las mismas intenciones.
Por otro lado es imposible pretender la inexistencia de "este mundo" real y concreto como también es imposible excedernos en crédito para con el ciberespacio ya que para que este pueda existir es indispensable la existencia de "este mundo", ya que es quien da lugar "al paralelo". Como actores, agentes sociales y tangibles decidimos, sin importar en este momento de que modo y bajo que condiciones, que hacer con este "nuevo mundo intangible" pero real. Por lo tanto es fundamental entender cuáles son nuestra funciones como actores dentro de la sociedad, dentro de este mundo real para así funcionar "correctamente" en un mundo intangible (término un tanto errado) como el ciberespacio.
Donatella Castellani hace un estudio interesante titulado "El mundo post- bing bang" donde menciona que luego de esta segunda mitad de siglo nos hemos dado cuenta de que la modernidad había estallado y en el universo simbólico en que estábamos acostumbrados a albergarnos navegaban los fragmentos producidos por ese big bang. Y este carácter fragmentado, reconocido como rasgo esencial de nuestro mundo, es el que se nos muestra como caos en la medida en que aún no podemos contestarnos a dónde nos lleva, si es que nos lleva a alguna parte.
De allí la idea de entender cuál o cuáles son nuestro roles como "miembros accionarios" de la sociedad en la que nos desarrollamos.(Seguramente se podría detallar mucho más sobre este punto pero me extendería demasiado)
Por otro lado entender al ciberespacio, específicamente hablando de las redes sociales podemos entenderlas de varios modos, pero como verla como una herramienta más óptima o no dependerá sólo y exclusivamente del grado de alfabetización que poseamos. Puede ser útil, agil en la medida que "sepamos" usarla y desenvolvernos. De lo contrario se vuelve obsoleta y anticuada aunque los términos suenen inchoerentes ante la presencia de un "nuevo mundo" en auge.
Finalmente siento que hay una idea que debe quedar clara en relación del momento en el que me vuelvo "partícipe" de este medio. ¿Un niño sin acceso a una red social es partícipe? ¿Alguien que no posee un perfil en el ciberespacio, como mero observador, es partícipe? observar me hace partícipe y en relación a una persona, en el ejemplo un niño que no tiene acceso a un red social, también es partícipe. Y esto trasciende la conciencia de serlo porque el mundo virtual o las mismas redes sociales requieren de cada uno de nosotros en nuestro rol de actor social para conforman lo que son; una redo de seleccionada de personas, dónde unos pueden, otros no. Más allá de la masividad o dentro de la misma masividad hay una selección y en ella quedan personas afuera; el niño de nuestro ejemplo.
Se necesita de meros observadores porque también es preciso "enaltecer·" las diferencias de plataformas, de "mundos".
De esta manera entiendo al ciberespacio como una rama más del gran árbol en que nos encontramos. Si hay personas que no tienen acceso a ella, estoy convencido que muchas lo deciden así. No descarto otras razones mucho más profundas. Pero esto me da la pauta de que debemos aprender a convivir en diferentes "mundos" o plataformas y desarrollarnos de acuerdo a como la necesidad lo requiera, siempre con la responsabilidad y la conciencia que es precisa para no perder el rumbo, para no subestimar el medio, para no perdernos en el mundo.


Cs Nicolás Salvo
- NO HABLES TANTO POR TELEFONO ... QUE TANTO TIENEN PARA DECIR?? - hoy es lo mismo sólo que frente a la computadora.. lo que cambia es me medio,el canal.. la esencia sigue siendo la misma
-LA PARTICIPACION SOCIAL, EL ACCESO TRASCIENDE A UN PERFIL CIBERNÉTICO.. porque hablamos de otras cuestiones tales como
Nicolás Salvo , 24 de junio, 2010
Delegar en el soporte
Concientes o inconcienemente confundimos el soporte con el mensaje. Vivimos en un mundo globalizado que terceriza cada aspecto de nuestras vidas. Claro está, legitimado en la práctica, cada instrumeto social toma la personería fetichesca del "todo lo puede".
La tecnología, por definición, es un soporte que facilita el acceso al confort en diversas facetas de nuestra práctica social.
Creo que una de las vertientes de este debate es esta: delegamos en el soporte (el medio) nuestro rol y lo entronizamos como un fin en si mismo.
Arrancando desde esta afirmación podrán surgir un sin número de variantes y cuestiones satélites al tema.
Oscar González , 24 de junio, 2010

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